Ford cierra 2025 con la mayor cantidad de campañas de llamada a revisión entre los fabricantes del mercado estadounidense. A finales de diciembre, la compañía había registrado 152 campañas, y el total sigue creciendo: en un solo día, la NHTSA recibió cinco nuevas presentaciones. Con apenas dos acciones más, Ford prácticamente doblaría el récord anual previo, históricamente asociado a GM con 77.

La última oleada dibuja un patrón nítido. No hablamos de un único punto débil, sino de un mosaico de incidencias que va desde fallos de software hasta matices de diseño y efectos arrastre de campañas anteriores que no se resolvieron del todo. La amplitud del problema sugiere un desafío extendido, no profundo, lo que suele traducirse en correcciones más incrementales que contundentes; no es el tipo de situación que se arregla con un único golpe de timón.

El caso más pequeño, pero ilustrativo, afecta a dos Ford Transit 2022 en los que puede fallar la cámara de visión trasera. En el otro extremo, 45,047 Mustang Mach‑E presentan una posible avería del módulo de control de iluminación. Si ocurre, puede apagarse todo el conjunto lumínico delantero: intermitentes, luces diurnas, cortas y largas. En carretera, un apagón así no es un detalle menor.

También hay híbridos en la lista. Un total de 87 vehículos —Maverick Hybrid 2022–2024 y Escape Hybrid 2020— pueden pasar inesperadamente a punto muerto por el software del módulo de control del tren motriz, con la consiguiente pérdida de propulsión.

Otra acción cubre 6,897 pick‑ups Maverick de los años modelo 2025–2026, llamadas a revisión porque la tapa del panel del salpicadero podría desprenderse al desplegarse el airbag.

Por separado, 35 Bronco de 2021–2022 regresan al taller porque una campaña anterior no resolvió un problema por el que la imagen de la cámara trasera puede permanecer en la pantalla tras completar una maniobra marcha atrás.

Con este volumen de récord, Ford señala que está renovando sus procesos de control de calidad, aunque sin prometer resultados rápidos. Algunas de las últimas campañas ya implican vehículos del año modelo 2026, lo que indica que desentrañar estos fallos llevará tiempo y una ejecución disciplinada en fabricación, validación de software y trabajo con proveedores. El mensaje suena prudente, y la paciencia de los propietarios probablemente formará parte de la ecuación.