Hyundai ha vuelto a llamar a revisión al Tucson en Estados Unidos, y otra vez el detonante es un posible riesgo de incendio. Esta vez el foco no está en el motor, sino en el cableado de remolque opcional: quedan cubiertos los Tucson 2022–2024 cuyo mazo y módulo de control se instalaron en el puerto o en el concesionario. Según el informe del regulador, el alcance ronda las 51.587 unidades. No es precisamente la repetición que favorece al modelo, sobre todo porque el problema nace de un accesorio y no del tren motriz.

El defecto se reduce a un módulo de control insuficientemente sellado. El agua puede filtrarse y provocar fallos eléctricos que dejen fuera de servicio las luces de freno o la iluminación del remolque, una preocupación de seguridad evidente. En casos menos frecuentes, un cortocircuito podría derivar en sobrecalentamiento, fusión e incluso incendio. Hyundai reconoce tres incidentes relacionados con fuego vinculados a este problema, sin choques ni heridos reportados.

La compañía indica que los propietarios pueden seguir conduciendo, aunque recomienda aparcar el vehículo en el exterior y lejos de edificios hasta completar la reparación. La solución es directa: sustituir el módulo por una versión mejor protegida, sin coste. Los avisos a propietarios están programados para comenzar en febrero de 2026, y se ofrece una consulta del VIN con antelación.