Un clip que circula en redes ha avivado el debate sobre si la calidad de los autos modernos ha dado un paso atrás. En el video, la creadora Amanda Schaeffer (@aammaanndduuhhmmaarriiee) muestra su Kia Telluride, afirma que pagó 58,000 dólares por él y que ahora arrastra un saldo negativo de 14,000. El desencadenante fue claro: durante un lavado automático, el embellecedor exterior de las puertas se levantó y, en algunos puntos, directamente desapareció.

Según relata, la moldura prácticamente falta en cada puerta, y señala zonas donde la pieza ya se ha desprendido o no está.

Los comentarios se polarizaron de inmediato. Unos lo tomaron como algo previsible en Kia y recomendaron ceñirse a Honda, Toyota, Lexus o Acura. Otros replicaron con experiencias propias: contaron que no han tenido problemas con el Telluride o que han recorrido 150,000 millas con un Kia sin fallos graves. El precio abrió otro frente: a varios les cuesta imaginar casi 60,000 dólares por un Kia. Cuando un SUV generalista pisa territorio de tarifa premium, el listón sube y la tolerancia a los tropiezos estéticos se evapora rápido; es un reflejo comprensible del mercado, donde la percepción de valor se juega en los detalles.

La conversación también sacó a relucir un punto concreto: existe un recall del Telluride relacionado con la moldura exterior de las puertas. Según el IIHS, Kia llamó a revisión alrededor de 200,000 unidades de los años modelo 2023 a 2025 porque el adhesivo podría ser insuficiente; con el tiempo, el adorno puede aflojarse y desprenderse, creando un riesgo en la carretera. Antes, los propietarios podrían percibir un traqueteo. En el concesionario, la solución consiste en sustituir gratis la moldura.