Cupra está cerca de obtener alivio de los aranceles de importación de la UE para el Tavascan eléctrico, un modelo desarrollado en Europa pero fabricado en China. Actualmente, los vehículos eléctricos de fabricación china afrontan en el bloque un arancel base del 10% más un derecho compensatorio adicional del 20,7%. El Tavascan saltó al debate público después de que las autoridades de Cataluña instaran a revisar ese gravamen, que, según su postura, obstaculiza la inversión estratégica.

La marca aboga por un punto intermedio: rebajar o eliminar el recargo adicional a cambio de una cuota anual de importación y un precio mínimo de importación. Al mismo tiempo, la compañía enfría las expectativas y señala que, cuando se implantaron los gravámenes, no los trasladó de forma directa al precio al público. Por eso, cualquier cambio se reflejaría más bien en las cuentas de la marca que en una caída brusca en la etiqueta del concesionario. Una lectura realista sugiere que el objetivo es estabilizar márgenes antes que prometer tarifas de catálogo más bajas.

¿Por qué se fabrica el Tavascan en China? El Grupo Volkswagen apunta a la capacidad limitada en Europa: sencillamente no había espacio para añadir producción local, de modo que el modelo pasó a fabricarse en China en colaboración con JAC. Con los aranceles en vigor, esa decisión parece menos lineal, aunque Cupra considera poco viable devolver la producción a Europa para un producto que ya está en el mercado. Desde la óptica industrial, reconfigurar a mitad de camino rara vez compensa.