Mientras el interés por los coches eléctricos se templa y las carrocerías tradicionales van desapareciendo de los concesionarios de Estados Unidos, la idea de recuperar los familiares suena más oportuna que nunca. Aunque Volvo ha comunicado oficialmente que pondrá fin a las ventas de familiares en Estados Unidos a partir de abril de 2026, diseñadores y entusiastas ya están imaginando conceptos capaces de doblar la tendencia.

Uno de ellos es un Volvo V90 Cross Country virtual firmado por el artista digital Nikita Chuyko (kelsonik). La recreación dibuja una ranchera grande, elegante y, sobre todo, muy práctica, alineada con el lenguaje actual de la marca: parrilla cerrada, luces LED con la firma Martillo de Thor, silueta erguida y un generoso espacio de carga. Las proporciones están bien resueltas y las líneas limpias lo hacen verse más contemporáneo que nostálgico; el conjunto entra por los ojos y transmite coherencia.

La interpretación Cross Country merece atención propia: la mayor altura libre al suelo y las protecciones sugieren utilidad real fuera del asfalto. Aunque por fuera parece un eléctrico —hay incluso un guiño a una toma de carga en el guardabarros—, las fuentes apuntan a un concepto híbrido. Se dice que este esquema ya se emplea en la nueva generación del Volvo XC70, lo que ofrece un patrón claro a seguir.

En tracción delantera, el sistema combina un motor de 1,5 litros turbo con un propulsor eléctrico y una batería de 21,2 kWh, para hasta 116 km de autonomía eléctrica y 312 hp. La versión de tracción total da el salto a una batería NMC de 39,63 kWh, con hasta 210 km en modo eléctrico y hasta 469 hp. Sobre el papel, las cifras resultan convincentes para un uso diario con ambición viajera.

Mezclar un diseño familiar, una carrocería espaciosa y tecnología híbrida avanzada podría reavivar en Estados Unidos el interés por los familiares: una alternativa con sentido frente a crossover sobredimensionados y eléctricos que no siempre cuadran a todos los compradores. Hay hueco para algo eficiente y capaz, sin estridencias.

Si Volvo decide resucitar el V90 en esta línea, sería una jugada decisiva en el espacio entre los SUV premium y las rancheras clásicas, justo cuando muchos compradores estadounidenses se cansan de crossover calcados entre sí. Un techo largo bien afinado podría ser ese cambio de sabor que el mercado llevaba tiempo echando en falta.