Toyota ha puesto en marcha en EE. UU. una amplia llamada a revisión que afecta a dos modelos híbridos por un defecto que, en el peor de los casos, puede provocar pérdida de potencia e incluso un cortocircuito. Según informan los medios, la campaña alcanza 51.644 unidades del Toyota Camry de los años modelo 2025–2026 y 3.761 del Corolla Cross de 2026, una acción de calado que toca modelos prácticamente recién estrenados.

El origen del problema se detalla con inusual precisión: el inversor que canaliza la energía de la batería híbrida al motor eléctrico. Un tornillo de fijación interno puede aflojarse y provocar un circuito abierto. Entonces el coche puede entrar en un modo de seguridad o perder la tracción, con un aviso encendiéndose en el cuadro. En determinadas condiciones, el mismo fallo puede desencadenar un cortocircuito, con riesgo de incendio. En electrónica de potencia, un tornillo flojo no es una simple molestia: compromete la fiabilidad desde la base.

Toyota indica que, para cuando decidió iniciar la campaña, se habían contabilizado 34 casos relacionados con este fallo y 15 reclamaciones en garantía, tras lo cual anunció una acción voluntaria. El remedio exacto no se había especificado oficialmente en el momento de la publicación, pero se notificará a los propietarios y cualquier reparación quedará cubierta por la garantía. La falta de una solución definida apunta a que el ajuste técnico aún se está ultimando; mientras tanto, el compromiso de cobertura debería evitar gastos para el cliente y, sobre todo, transmitir que el fabricante busca atajar el problema con rapidez.