Toyota ha puesto en marcha un programa piloto que convierte a los vehículos eléctricos en fuente de energía para la red. La iniciativa, desarrollada en Estados Unidos junto a la eléctrica Oncor y el fabricante de cargadores Fermata Energy, se está probando en la sede de Toyota en Plano, Texas. Es una manera práctica de observar el comportamiento real del vehículo a red (V2G) en un entorno controlado, una apuesta sensata para medir beneficios y límites sin ruido externo.

La flota de ensayo está compuesta por crossovers Toyota bZ4X en especificación japonesa. Los cargadores bidireccionales analizan el estado de la red y los precios de la electricidad para decidir automáticamente cuándo cargar el coche o devolver energía al sistema. Esa automatización marca la diferencia: pocos conductores estarían pendientes de las señales de precio a diario.

Toyota recuerda que el V2G y el V2H aún son poco habituales, aunque los avances en la durabilidad de las baterías están convirtiendo a los eléctricos en almacenamientos energéticos con credenciales. Según los cálculos de la compañía, si todos los EV de Estados Unidos admitieran carga bidireccional, podrían inyectar hasta 40.000 megavatios a la red, un volumen similar al de unos 40 reactores nucleares. La cifra impresiona; la prueba real estará en los estándares, la interoperabilidad y en cómo aborden los fabricantes las garantías de las baterías.