A comienzos de 2026, Tesla lanzó una señal poco habitual pero elocuente sobre el proyecto Semi. La cuenta oficial del modelo difundió un clip de carga en condiciones reales en un Megacharger, donde el camión mantuvo de forma sostenida 1,2 MW. En el mundo del transporte pesado, esa cifra es decisiva: cuanto mayor es la potencia estable, más cerca están las rutas de larga distancia de recortar las paradas de recarga que se eternizan. Es el tipo de número que empieza a cambiar la planificación de flotas.

A la vez, el responsable del programa, Dan Priestley, confirmó que la versión actualizada ahora incorpora de serie la interfaz MCS de megavatio, sustituyendo por completo las soluciones anteriores. En la práctica, es un paso hacia la unidad de la infraestructura, para que la recarga del transporte pesado avance con reglas claras y no con cada uno por su cuenta. Una decisión pragmática que empuja al segmento en la dirección correcta.

En paralelo, aparecieron imágenes del Semi renovado cerca de una fábrica en Nevada: el aspecto es más limpio, con iluminación distinta y ventanillas laterales más pequeñas. También se menciona un carenado frontal revisado, ligado a la preparación para cámaras adicionales; tendría lógica si Tesla refuerza los sensores y alista el camión para trabajo a pleno. Actualizaciones internas como un posible paso a celdas 4680 no se aprecian en un vídeo, claro, pero el nivel de acabado ya se siente menos de prototipo y más cercano a producto.