Fuentes de la industria india señalan que Toyota se prepara para retirar gradualmente la Innova Crysta con motor diésel hacia marzo de 2027. Este monovolumen con carrocería sobre bastidor, propulsor 2.4 diésel y caja manual ha definido su segmento durante casi dos décadas, convirtiéndose en referencia de durabilidad y practicidad. Su salida estaba prevista antes, pero la demanda sostenida y las limitaciones de suministro que recortaron la producción de la Innova Hycross prolongaron la vida de la Crysta. Su permanencia se percibe menos como nostalgia y más como una respuesta a las realidades del mercado.

El factor decisivo ahora son las normas CAFE 3, más estrictas: para un monovolumen diésel pesado y de bastidor, cumplir los objetivos corporativos de CO2 se complica de forma notable. Toyota ya ha diferenciado a los públicos de sus dos Innovas: la Hycross, de monocasco y con sistema híbrido completo para clientes particulares, y la Crysta, más utilitaria y popular entre las flotas corporativas. En ese contexto, virar hacia los híbridos resulta lo más lógico: suman supercréditos en los cálculos CAFE y ayudan a reducir las emisiones medias de la gama. Con esa aritmética, mantener un diésel puro en el catálogo se vuelve una cuesta arriba.

Si la Crysta se aparta, el mercado indio podría quedarse con un nicho poco habitual: los monovolúmenes diésel de la vieja escuela y temperamento robusto. Hoy casi no hay un equivalente directo; Mahindra y Tata cuentan con diésel longitudinales, pero no ofrecen un monovolumen comparable con carrocería sobre bastidor. Entre los posibles sustitutos, las fuentes mencionan un eventual lanzamiento del Hyundai Staria con profunda localización, aunque eso apuntaría a una interpretación distinta de la fórmula que la Crysta ha encarnado durante años.