Tras el CLA eléctrico, Mercedes lleva a los concesionarios una variante de gasolina con sistema mild-hybrid que pone la eficiencia en primer plano.

El corazón es un nuevo 1.5 de cuatro cilindros asociado a un motor eléctrico integrado en una caja de doble embrague de ocho velocidades. En el lanzamiento hay tres niveles de potencia: 156, 184 y 211 CV; los dos más capaces pueden combinarse con tracción delantera o total.

La parte eléctrica no es un adorno. El motor de 22 kW (30 CV) toma energía de una batería de 48 V y 1,3 kWh y, en un tráfico urbano tranquilo, puede mover el coche por sí mismo durante breves momentos. Según Mercedes, el consumo oscila entre 4,9 y 5,8 l/100 km según la versión, con precios que arrancan en 46.243 euros y llegan a 54.228 euros para el CLA 220 4Matic. A modo de referencia, el CLA eléctrico de acceso (224 CV y batería de 58 kWh) parte de 49.420 euros.

Mercedes-Benz CLA PHEV / noticias de automóviles
mercedes-benz.com

Este conjunto tiene su particularidad: a plena carga, parece que actúan dos personalidades. El régimen del motor sube con contundencia, pero el primer empuje lo firma el eléctrico; el de gasolina engrana con la transmisión tras una breve pausa, hasta que llega la presión de aceite y la del embrague. En esos instantes, el sonido y la aceleración no siempre van al unísono, sobre todo al iniciar la marcha con suavidad o al salir de curvas lentas. La sensación puede resultar un punto asincrónica, aunque la puesta a punto busca claramente suavidad y eficiencia.

La otra cara de la moneda es que el gasto real puede dejar buen sabor de boca: la recuperación llega a 25 kW y, con una conducción disciplinada, es factible rozar cifras por debajo de 4 l/100 km. El habitáculo replica la arquitectura digital del EV, con pantallas generosas, software renovado y asistentes de última hornada, lo que refuerza una sensación de modernidad plena.