En el Consumer Electronics Show (CES), el presidente de la división norteamericana de Bosch pronosticó que para 2035 aproximadamente el 70% de los vehículos nuevos vendidos en Norteamérica seguirá utilizando motores de combustión interna.

Esa proporción, sin embargo, abarcará un abanico de cadenas cinemáticas: híbridos, híbridos enchufables y eléctricos con autonomía extendida gracias a un motor de gasolina adicional.

Dicho de otro modo, aunque la movilidad eléctrica no deja de ganar ritmo, la combustión interna apunta a mantenerse como un pilar relevante del mercado estadounidense incluso dentro de dos décadas. El panorama sugiere una transición larga y combinada, no un cambio abrupto, lo que deja a los compradores con opciones reales.

En esa línea, Bosch planea seguir produciendo componentes para vehículos tradicionales mientras desarrolla soluciones innovadoras para los próximos modelos eléctricos e híbridos. Suena a una ruta pragmática: sostener lo que el mercado aún demanda e invertir a la vez en tecnologías que avanzan con constancia.