Tesla ha registrado una patente para un sistema aerodinámico pensado para incrementar de forma notable la carga aerodinámica y la aceleración en coches eléctricos. El documento describe un piso activo con faldillas móviles y un conjunto de ventiladores centrales que generan una zona de baja presión bajo el vehículo.

A baja velocidad, los ventiladores trabajan a pleno rendimiento y expulsan el aire hacia la zaga, creando un bolsillo de baja presión estable bajo el coche. A medida que aumenta la velocidad, el conjunto se adapta al perfil de la carretera, ajustando la posición de las faldillas y el funcionamiento de los ventiladores según datos de velocidad, pendiente, adherencia e incluso GPS.

En esencia, Tesla plantea una versión moderna del efecto suelo clásico empleado en la Fórmula 1 a finales de los años setenta. Entonces, soluciones como el Lotus 79 con faldillas laterales y el Brabham BT46B con ventilador transformaron el agarre en curva, aunque más tarde se prohibieron por los riesgos cuando fallaban sus componentes.

Tesla, en cambio, presenta el sistema como una forma de afilar las salidas desde parado, mejorar el rendimiento en aceleración pura y ganar agilidad a baja velocidad, con esa sensación de ir pegado al asfalto. La patente menciona modos específicos para salidas detenidas y para rodar a alta velocidad que activan todos los ventiladores. Sobre el papel, ese énfasis en control y respuesta debería notarse donde más cuenta para el conductor: al arrancar y en maniobras cerradas. Bien calibrado, el efecto se percibiría inmediato y natural.

Si la tecnología llega a producción, la marca estadounidense podría ofrecer eléctricos con niveles de carga aerodinámica hasta ahora reservados a prototipos de competición.