Las dudas sobre la fiabilidad de los coches eléctricos siguen siendo uno de los mayores frenos a la compra. Sin embargo, datos recientes de la AA del Reino Unido dibujan un panorama real muy distinto al que suele circular.

A los eléctricos los arreglan en el acto con más frecuencia que a los de combustión

Las estadísticas de asistencias de la AA muestran que los vehículos eléctricos tienen más probabilidades de quedar reparados in situ que los de gasolina o diésel. Los casos de batería completamente descargada representan solo una pequeña parte de los incidentes y han caído de forma notable desde 2015.

Ansiedad del conductor frente a realidad técnica

Aun así, un estudio de Autotrader y la AA reveló que el 44% de los potenciales compradores de eléctricos teme quedarse tirado durante un viaje. La inquietud es especialmente elevada entre conductores mayores de 75 años y en el noreste del Reino Unido. Al mismo tiempo, el 81% de los talleres británicos ya está preparado para atender eléctricos, lo que reduce el riesgo práctico de propiedad. La brecha es reveladora: el soporte sobre el terreno ha avanzado más rápido que el sentir del público, y eso se percibe en la calle.

Lo que esto significa para el mercado de los eléctricos

Más puntos de carga, una diferencia de precios que se estrecha frente a los modelos de combustión y una red de servicio más amplia están reconfigurando el panorama. La campaña “Electric Cars: The Facts” busca cerrar el desfase entre percepción y realidad y afianzar la confianza en la movilidad eléctrica.

Las cifras de la AA indican que los eléctricos no solo son fiables, sino que, a menudo, resulta más sencillo devolverlos a la carretera que a los coches tradicionales. El gran escollo ya no es tanto la ingeniería como los mitos arraigados, y el mercado los va desmontando poco a poco. Vistas en conjunto, las señales apuntan a que lo que necesita una actualización es el relato, más que los propios vehículos.