Por qué la calibración de los ADAS encarece reparar golpes leves
Los ADAS elevan el coste de reparar choques leves: calibraciones de 500$, parabrisas más caros y retrasos. Descubre cómo impacta en seguros y seguridad.
Los golpes leves y toques a baja velocidad salen cada vez más caros de reparar a medida que los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) se extienden por el mercado. Hablamos de asistencias como el mantenimiento de carril, la frenada automática de emergencia, la alerta de ángulo muerto o el control de crucero adaptativo. Las investigaciones del sector apuntan a que, para 2028, el número de vehículos equipados con ADAS casi se duplicará.
Hoy, aproximadamente el 23% de los coches implicados en un siniestro necesitan calibración o reparación de componentes ADAS. Incluso tareas aparentemente simples, como cambiar el parabrisas, pueden exigir volver a ajustar cámaras y sensores. De media, una calibración ADAS ronda los 500 dólares, y esa cifra no deja de subir. La seguridad moderna aporta protección, sí, pero también más pasos en el taller, y eso se refleja en la factura; al final, cuanto más sofisticada es la ayuda, más fino hay que hilar para dejarla a punto.
El problema no es la falta de cámaras o radares, sino la complejidad del procedimiento. Para un ajuste correcto hacen falta equipos y software específicos que muchos talleres no tienen. En la práctica, los vehículos suelen derivarse a concesionarios o a empresas de diagnosis independientes, lo que alarga los plazos y engrosa el coste final.
Otro factor que empuja el gasto es el cristal: desde 2017, el precio de un parabrisas ha subido en torno a un 50%. Los expertos insisten en que el trabajo en los ADAS no es opcional: sin una calibración correcta, el coche se considera inseguro. Conviene tenerlo presente al revisar un vehículo tras un golpe, porque unas asistencias mal ajustadas afectan de lleno a la seguridad y también a las liquidaciones de los seguros.