El Polestar 4 es uno de los primeros coches de producción que elimina por completo la ventanilla trasera tradicional. En su lugar, este crossover eléctrico emplea un sistema de cámara de alta definición y pantalla para ofrecer al conductor una vista de lo que hay detrás del vehículo.

Esta decisión ha generado debate sobre posibles problemas de visibilidad, pero el fabricante apuesta por la tecnología: una cámara HD gran angular transmite una imagen en directo a un espejo digital dentro del habitáculo.

Este enfoque presenta ventajas potenciales. Los diseñadores ganan más libertad para estilizar la parte trasera, lo que permite mejorar la aerodinámica y crear líneas más audaces sin las limitaciones de incorporar una ventana de cristal. Además, elimina un elemento frágil y costoso de la carrocería trasera.

Siguiendo el ejemplo de Polestar, otras marcas han comenzado a mostrar interés en el concepto. Ferrari, Audi y Jaguar han presentado sus propias versiones de una sección trasera cerrada, incluyendo prototipos como el Jaguar Type 00 y el Audi Concept C. Aunque aún no está claro si esto se volverá común en los nuevos coches para 2026, la tendencia ya está tomando forma.