Fabricantes estadounidenses alejándose de vehículos eléctricos
Ford, GM y Stellantis reducen enfoque en vehículos eléctricos, priorizando motores de combustión interna y explorando contratos militares tras caída de ventas.
Los fabricantes de automóviles estadounidenses están cambiando de estrategia, alejándose de los vehículos eléctricos como prioridad principal. Tras el descenso de ventas y la expiración de los incentivos fiscales en 2025, Ford, GM y Stellantis están aumentando su enfoque en motores de combustión interna, sistemas energéticos e incluso contratos militares.
Un motivo clave fue la eliminación de las subvenciones a la compra de vehículos eléctricos en septiembre de 2025, lo que impactó inmediatamente una demanda que ya iba por detrás de Europa y China. En este contexto, los fabricantes tradicionales han vuelto a modelos de gasolina más rentables. La producción de vehículos eléctricos sigue sin ser rentable, mientras que los motores de combustión interna se benefician de cadenas de suministro establecidas y márgenes estables.
El consejero delegado de Ford, Jim Farley, ha advertido sobre los riesgos, señalando que los vehículos eléctricos chinos podrían ser devastadores para el país.
Ford ha cambiado de rumbo dos veces en seis meses, revisando planes para una nueva plataforma de camioneta eléctrica y perdiendo ejecutivos clave, incluido el exdirectivo de Tesla Doug Field. GM y Stellantis también están ralentizando sus esfuerzos de electrificación, pese a ambiciones anteriores. Algunos proyectos se retrasan o reducen, con un cambio de enfoque hacia segmentos más tradicionales.

Al mismo tiempo, las empresas exploran nuevas fuentes de ingresos, incluyendo el uso de fábricas para sistemas de almacenamiento de energía en baterías. Una dirección emergente es el mercado de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS), donde los fabricantes de automóviles pretenden aprovechar sus instalaciones de producción de baterías existentes.
También se están manteniendo conversaciones sobre contratos con el sector de defensa. Según fuentes, GM y Ford están en negociaciones para potencialmente reutilizar plantas para producción militar. Esto recuerda a periodos pasados en que la industria automotriz estadounidense se volcó en pedidos gubernamentales, incluidos durante la Segunda Guerra Mundial y la pandemia.