Nadie esperaba que una fábrica de coches se convirtiera en una cuestión de seguridad nacional. Pero eso es justo lo que está pasando con la futura planta de SAIC en Ferrol, España. SAIC, propietaria de MG, está dispuesta a invertir casi 197 millones de euros en una fábrica pensada para producir 120.000 vehículos eléctricos e híbridos al año — y eligió para ello uno de los emplazamientos geopolíticamente más delicados de España.
Según El Pais y otros medios españoles, el terreno se encuentra a pocos minutos de un importante complejo de la Armada española y del astillero militar de Navantia. Tanto el Ministerio de Defensa como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se han puesto en alerta. No se trata de espionaje demostrado, sino del riesgo de acceso a información sobre la actividad de la flota. No hay pruebas públicas de que SAIC tuviera en mente algo más que fabricar coches. Aun así, la ubicación elegida resulta ciertamente inusual.
Y en Ferrol hay motivos de sobra para la preocupación: es justo donde Navantia construye las nuevas fragatas F-110 para la Armada española, repara y moderniza buques, e integra sistemas de combate y plantas propulsoras. Justo al lado se encuentran instalaciones militares vinculadas a la Armada. En ese contexto, el plan de SAIC resulta mucho más concreto que los primeros rumores sobre un «simple ensamblaje de MG».
La documentación oficial de Galicia describe un comienzo modesto: recepción de piezas, ensamblaje completo, control de calidad y envío. Pero no se queda ahí. La compañía anuncia que irán llegando progresivamente el estampado, la producción de carrocería y pintura, además de la localización de componentes. Se espera que el proyecto cree unos 1.000 empleos directos, y otros 1.000 de forma indirecta según las autoridades.
La construcción debía comenzar en 2027, con la apertura de la planta prevista para 2028. Pero de momento no es ni una fábrica en funcionamiento ni un proyecto de inversión totalmente cerrado. Según los documentos publicados por Galicia, su realización depende directamente de concesiones de suelo, permisos y la aprobación de la inversión extranjera por parte del Gobierno central. En el portal oficial, el proyecto sigue figurando en trámite.
Es casi una paradoja. Económicamente, Ferrol es un acierto para SAIC: puerto, infraestructura industrial ya lista, la posibilidad de fabricar hasta 120.000 coches dentro de la UE. Pero es precisamente la ubicación la que ahora amenaza con convertirse en el punto más sensible de todo el proyecto. La fábrica todavía no existe, y el debate sobre su cercanía a una base naval ya suena más fuerte que cualquier conversación sobre los futuros modelos de MG.