Normalmente, cuando los neumáticos pierden contacto con una carretera mojada, la electrónica solo puede esperar a que vuelva la adherencia por sí sola. Nissan ha decidido que esperar ya no es suficiente. Una nueva solicitud de patente de la marca describe un sistema que intervendría activamente durante el aquaplaning — y no solo a través del freno y la tracción. Según el documento, las propias ruedas delanteras empezarían a moverse.
Tarantas News encontró la solicitud de Nissan en la base de datos de la USPTO con el número 20260225646. La lógica es sencilla: la electrónica detecta el momento en que el conductor gira el volante pero el coche sigue recto de forma obstinada, y entonces interviene combinando dirección y frenada para intentar recuperar el control más rápido de lo que podría hacerlo el propio conductor.
Y aquí es donde la cosa se pone realmente rara. El sistema se apoya en el steer-by-wire, una tecnología sin conexión mecánica rígida entre el volante que tienes en las manos y las ruedas que tocan el asfalto. Justo eso es lo que le da a Nissan el margen de maniobra necesario: la patente permite oscilaciones de las ruedas delanteras de hasta 20 veces por segundo, y en uno de los escenarios descritos, giros de hasta 45 grados hacia cada lado. Son cifras del documento de patente, no un ajuste confirmado para producción — pero suena exactamente a esas vibraciones del volante que uno reconoce en situaciones críticas, solo que sin el riesgo de que te lo arranquen de las manos.
El objetivo de esta «danza» de ruedas es simple: romper la película de agua bajo el neumático y recuperar el contacto con el asfalto lo antes posible. El aquaplaning no es el único disparador: el mismo sistema debería activarse también en barro, arena o cualquier otra superficie donde la adherencia caiga de golpe.
Para Nissan, el tema no es nuevo — lo que pasa es que hasta ahora el fabricante se conformaba con avisar, no con intervenir. Ya en 1996, Nissan patentó en Estados Unidos un sistema que detectaba el aquaplaning a partir de los datos de rotación de las ruedas. En aquel entonces, la electrónica se limitaba a sentir el peligro. La nueva solicitud va más allá: quiere cambiar activamente la trayectoria y el comportamiento de las ruedas una vez que el peligro ya está presente.
Esta lógica es imposible de replicar a mano — se trata de una automatización que controla las ruedas de forma independiente a lo que hagas con el volante. Y sí, una solicitud de patente no garantiza nada: los fabricantes protegen decenas de ideas que nunca llegan a la línea de producción.
Así que el próximo hito de esta historia no será otro esquema de patente, sino la aparición de esta tecnología en un prototipo de Nissan o en la ficha técnica de un modelo de serie real. Por ahora, esta curiosa forma de combatir el aquaplaning existe solo como concepto de ingeniería sobre el papel — pero admitámoslo, es difícil de olvidar.