Hace apenas dos años, la planta de Stellantis en Brampton, Canadá, iba a fabricar el nuevo Jeep Compass. Hoy se habla de venderla. Según el sindicato Unifor, la automotriz le notificó que esa opción se está evaluando en serio. La empresa aún no ha anunciado una decisión definitiva, pero el propio aviso ya dice mucho.
El guion de esta planta dio un vuelco en solo dos años. Tras detener la reconversión, Stellantis retiró oficialmente el Jeep Compass de Brampton en octubre de 2025 y lo asignó a la planta de Belvidere, en Illinois. Allí invertirá más de 600 millones de dólares, y desde 2027 se fabricarán a la vez el Compass y el Cherokee — un proyecto que promete unos 3.300 empleos nuevos. La planta canadiense se quedó fuera de ese plan.
Como reemplazo del modelo perdido, Brampton no ha recibido nada de forma pública por ahora. Se había hablado de un acuerdo con el socio chino Leapmotor, pero Unifor rechazó esa fórmula —a juicio del sindicato, habría dejado a Canadá con muchos menos empleos de manufactura de los necesarios.
A cualquier comprador potencial le espera además un obstáculo adicional. En febrero de 2026, el ayuntamiento de Brampton reservó el terreno de la planta, en 2000 Williams Parkway, exclusivamente para el ensamblaje de vehículos y la manufactura automotriz relacionada — una protección que abarca unos 3.000 empleos, tanto en la propia planta como entre los proveedores. Así que una venta no convertiría automáticamente el terreno en un simple activo inmobiliario. La ciudad ya levantó una barrera contra ese escenario.
El desenlace depende ahora de las negociaciones entre Stellantis y Unifor. Brampton Assembly forma parte del marco de Auto Talks 2026, junto con Windsor Assembly y otras plantas del grupo, y el convenio colectivo vigente vence el 20 de septiembre de 2026. Ahí es donde la incertidumbre sobre Brampton debería convertirse en un compromiso concreto, o recibir su confirmación definitiva: la planta se está preparando para la venta.