Nadie esperaba que Mercedes-Benz llegara tan lejos. El Clase C acaba de recibir la actualización técnica más profunda de toda su historia, y los cambios van mucho más allá de una parrilla nueva.
El sedán y el familiar siguen apostando por el motor de combustión — eso no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es casi todo a su alrededor: motores renovados, nueva electrónica, asistentes más afinados y una imagen renovada. Los pedidos en Alemania se abren el 18 de agosto de 2026.
El C 200 Sedan de acceso parte de 48.844 euros con IVA incluido.
Bajo el capó, el protagonista es el renovado motor de gasolina de dos litros M 254 EVO con compresor auxiliar eléctrico. El C 200 entrega ahora 177 CV, el C 250 sube a 218 CV, y el C 300 alcanza los 258 CV. Y eso no es todo: el generador de arranque de 48 voltios, presente en todas las versiones, puede aportar durante un breve instante hasta 17 kW y 205 Nm adicionales.
Pero el verdadero argumento de fuerza es el híbrido enchufable C 400 e 4MATIC: 395 CV y 650 Nm. Su batería de 19,53 kWh útiles permite recorrer hasta 100 km en modo eléctrico según el ciclo WLTP, y admite carga en corriente continua de hasta 55 kW.
Los cambios no se quedan en la mecánica. El eje trasero direccional opcional recorta el diámetro de giro en 43 cm, hasta los 10,64 metros. En el interior, la cuarta generación de MBUX funciona sobre la nueva plataforma MB.OS: el asistente virtual recurre ahora a ChatGPT, Microsoft Bing y Google Gemini. Los nuevos faros DIGITAL LIGHT con tecnología micro-LED amplían la zona iluminada en un 40 % aproximadamente — mientras reducen el consumo energético hasta un 50 %.
¿Revolución? No exactamente: el motor de combustión sigue en su sitio, y eso es precisamente lo que define a un Clase C clásico. Pero en electrónica, parte híbrida y sistemas de asistencia, el modelo se ha acercado notablemente a sus hermanos Mercedes más caros. La marca, evidentemente, ya no quiere que su sedán de acceso parezca el pariente pobre.