Mientras medio mundo daba sepultura al cambio manual, Hennessey lo desenterró — y puso 2031 caballos en tu mano derecha. Antes de su debut público en el Festival of Speed de Goodwood, los tejanos destaparon el primer Venom F5-M Roadster de cliente. Y no es una versión más de un hypercar americano. Es un desafío en toda regla a la era de los automáticos, los híbridos y los modos digitales — toda la potencia va a las ruedas traseras a través de una caja manual de seis marchas con guía abierta.
En el corazón late un V8 6,6 litros biturbo llamado Fury. 2031 CV a 8000 rpm y 1959 Nm a 5200 rpm — cifras que ponen los pelos de punta. Hennessey reajustó a propósito el control de tracción y la gestión del motor para que la entrega sea más lineal en cada marcha. Y no es palabrería de folleto: en un coche de propulsión trasera con semejante músculo, la suavidad es una cuestión de supervivencia — para la transmisión, los neumáticos y el conductor.
Solo existirán doce. Ni uno más. El primero se lo quedó un coleccionista británico, y su especificación parece una exposición aparte. Casi toda la carrocería es carbono visto con tono púrpura; el centro del capó, el techo y la tapa del motor conservan el tejido negro clásico. Llantas doradas, filetes plateados y un emblema de oro de 24 quilates en el morro acercan el coche al nivel de personalización de un Pagani antes que al de un simple juguete de circuito.
En la zaga y en el habitáculo aparece el apellido del dueño — Sheikh. Dentro, el carbono púrpura y el normal conviven con la piel blanca, los toques dorados caen sobre la palanca y las salidas de aire, y hasta los asientos llevan carcasas de carbono del mismo tono púrpura. Del techo a la cola recorre el coche un alerón de 1400 milímetros: mantiene el coche pegado más allá de 320 km/h y luce en sus costados las banderas de Estados Unidos y Reino Unido pintadas a mano. Un símbolo, en el fondo — motor americano, dueño británico.
El precio del Venom F5-M arranca en 2,65 millones de dólares. Con el carbono a medida, el oro y los detalles personales, el primer ejemplar casi seguro ha superado ya los 3 millones de dólares. En Goodwood lo pilotará Alex Brundle, y a lo largo de los cuatro días del festival el coche subirá la colina ocho veces.
Pero el verdadero sentido de esta historia no está en los récords. Hennessey vende una combinación rarísima que casi nadie se atreve ya a fabricar — un hypercar descubierto, un V8 enorme, tracción trasera y caja manual. Bugatti, Koenigsegg y Rimac se han sumergido en la ingeniería más compleja y en la electrificación — y el Venom F5-M juega en otra liga por completo. Esa en la que el dueño no solo quiere ir rápido, sino sentir cada marcha con su propia mano.