Audi acaba de arrastrar el nuevo Q5 directo a una galería — en el sentido literal. Un artista japonés pintó el crossover y el coche se convirtió en una pieza única que nunca llegará a la lista de precios. Ni versión especial, ni edición limitada a la venta. Entonces, ¿por qué todo esto? Porque hoy los SUV premium ya no compiten con motores ni distancias entre ejes. Compiten por un motivo para que se piense en ellos.
Audi Japan puso en marcha el proyecto Audi x NORITAKE KINASHI en Tokio. El artista Noritake Kinashi es expropietario de un Q5 — y también pasaron por su garaje un Q7 y un R8. Vistió el crossover con el estilo de su serie REACH OUT, cuyo mensaje es sencillo: las personas tienden la mano y mantienen la conexión. Kinashi dio las últimas pinceladas el 7 de julio en directo, durante la presentación en Audi City Kioicho, seguida de una charla pública con representantes de Audi Japan.
El artista explicó su participación sin barniz publicitario: «Audi es un coche que conozco desde mi propia historia. Cuando me dijeron que podía pintar libremente sobre él, sentí: “¿En serio, puedo?” — y alegría».
Ahora la parte que importa a los concesionarios. Del 8 de julio al 23 de septiembre, el art car rodará por los concesionarios oficiales de Audi en Japón — Ginza, Nihonbashi, Fukuoka Chuo, Hiroshima, Higashi-Osaka, Gifu, Nagoya Mizuho, Miyagino, Utsunomiya, Yokohama Kohoku. A los visitantes y a quienes hagan una prueba de conducción se les prometen recuerdos limitados — una taza de la marca y un llavero con motivos REACH OUT. La jugada está a la vista: atraer al showroom no solo a quienes ya piensan en el Q5, sino también a los que suelen pasar de largo cuando llega otra noticia sobre un crossover premium.
La lista de precios, mientras tanto, no entiende de arte. El Q5 compite en un segmento apretado contra BMW X3, Mercedes-Benz GLC y Volvo XC60. En Japón, el Audi Q5 TFSI quattro 150 kW advanced arranca en 7,87 millones de yenes — unos 48.500 dólares antes de impuestos, transporte y gastos de concesionario.
Un art car no abaratará el Q5 ni resolverá nada del servicio o la garantía. Pero deja muy claro por qué luchan hoy las marcas premium. No por otra línea en el catálogo. Por un motivo para que el comprador cruce la puerta del concesionario.