Toyota ha decidido complicarles la vida a los ladrones de coches — y parece ir en serio. Para el LandCruiser 300 y el LandCruiser Prado, la marca prepara un inmovilizador de fábrica adicional. En Australia sale a la venta en agosto, disponible tanto para compradores de coches nuevos en los concesionarios como para dueños de todoterrenos que ya circulan.
Pero hay un detalle que no gustará a muchos. La mejora no es gratis. ¿Cuánto exactamente? Toyota guarda silencio por ahora. Según John Pappas, vicepresidente de ventas y marketing de Toyota Australia, los detalles llegarán más cerca del lanzamiento. El HiLux no lo tendrá al principio, y los plazos para otros modelos aún se están estudiando.
El motivo de la prisa es sencillo. El LandCruiser 300 y el Prado están entre los vehículos más robados del estado de Victoria. Y no se los llevan con una palanca. La policía ha señalado que alrededor del 40% de los coches robados en la región se abren con clonación de llaves y dispositivos OBD diseñados en origen para cerrajeros y mecánicos. La herramienta se conecta al puerto de diagnóstico — y arranca el motor sin una sola llave original.
Toyota ya reforzó la seguridad del LandCruiser 300, el Prado y el HiLux en 2025, pero los modelos más compactos quedaron fuera de aquella ronda. Para el RAV4, el Camry y el Corolla — también habituales en las estadísticas de robo de Victoria — reinstalar las mejoras anteriores es imposible, aunque la compañía trabaja en una solución aparte con inmovilizador adicional.
Y aquí está lo revelador. En paralelo, Toyota vende un bloqueo de volante oficial por 200 dólares australianos — unos 139 dólares estadounidenses al cambio actual. No es un sustituto de la electrónica, sino una admisión discreta de lo evidente: incluso en los todoterrenos modernos, la protección física vuelve al juego.