Sobre el papel, la Toyota Tacoma 2026 parecía una candidata segura al IIHS Top Safety Pick. Casi todas las casillas estaban marcadas con notas fuertes. Y sin embargo, la insignia nunca llegó. El motivo apareció donde casi nadie se molesta en mirar — no delante, sino detrás.
La piedra en el camino fue la prueba frontal de solapamiento moderado renovada. El resultado — Marginal. Eso queda por debajo del listón que hay que superar para entrar en la lista de las mejores. Se trata de la versión Crew Cab. En el ensayo, el vehículo impacta a 64 km/h contra una barrera deformable que cubre el 40% del ancho frontal, con un segundo maniquí sentado detrás del conductor. Y ese pasajero trasero se ha convertido en el principal filtro para decenas de modelos: el IIHS endureció la metodología porque los coches modernos protegen de maravilla al conductor, pero se manejan mucho peor con la segunda fila.
La carrocería y la célula de seguridad de la Tacoma se llevaron un Good. Los índices de lesiones del conductor también estaban en verde: cabeza, cuello, pecho, caderas y piernas superaron la prueba sin fallar. El pickup no se “plegó” en el impacto — en eso todo va bien. Lo que falló fue el sistema de retención del pasajero trasero. Por la cinemática del maniquí, el IIHS otorgó un Poor: la banda abdominal del cinturón se deslizó hacia arriba, de la pelvis a los tejidos blandos del abdomen, y ese “submarineo” amenaza con graves lesiones internas. Ese único episodio hundió el resultado global hasta Marginal.
Y en todo lo demás la Tacoma se muestra segura. Pequeño solapamiento frontal — Good. La prueba lateral renovada — Good. Faros — Acceptable. El conjunto Toyota Safety Sense 3.0 con prevención de colisiones obtuvo Good en protección de peatones y una nota alta en la comprobación vehicle-to-vehicle. Así que para el comprador lo importante no es la insignia Top Safety Pick en sí, sino el motivo por el que no se la concedieron.
La Tacoma sigue siendo un pickup resistente y cargado de tecnología. Pero la nueva prueba golpea donde duele: la seguridad de la segunda fila se examina ahora con más dureza que nunca. Si el vehículo lleva con frecuencia a la familia, a niños o a pasajeros detrás, esta nota deja de ser un formalismo. Frente a la reputación de Toyota, el resultado es desagradable. Aunque no se puede llamar catástrofe.
El pickup no suspendió todo el programa del IIHS — tropezó con un escenario concreto, donde los cinturones y la retención del pasajero trasero simplemente tienen que funcionar mejor. Y eso es una señal de los tiempos. Un pickup moderno ya no se mide solo por el bastidor, el par y la fiabilidad. La pregunta ahora suena distinta: ¿protege igual de bien a quienes no van al volante?