BMW ha empujado su planta de Steyr más rápido de lo que ella misma tenía planeado. La factoría austriaca ha pasado al segundo turno porque la demanda del iX3 y del resto de la familia Neue Klasse ha hecho saltar por los aires el calendario inicial.
Ahora mismo Steyr saca más de 4000 motores eléctricos por semana — y BMW lo dice sin rodeos: el régimen de dos turnos aún no ha tocado techo. La previsión oficial para 2026 está muy por encima de 100.000 motores. Pero si el ritmo actual se mantiene, el año podría cerrarse por encima de 200.000 unidades. Cada motor viaja hasta Debrecen, en Hungría — allí se monta en el eje trasero del BMW iX3.
Se trata de la sexta generación de eDrive. Un motor síncrono de excitación eléctrica: en el iX3 estándar entrega 240 kW, es decir 326 CV, y 435 Nm. Delante trabaja un motor asíncrono más compacto, procedente de un proveedor externo. Y en el iX3 40 de acceso, el motor trasero está configurado de otra manera — y aquí viene lo raro: 320 CV y unos generosos 500 Nm, más par que en la versión más cara.
Pero al comprador no le importa el nombre Gen6. Le importa la autonomía. Y ahí BMW golpea el punto débil del escéptico del coche eléctrico. El iX3 promete 805 km WLTP, y el futuro i3, con una carrocería más ligera y aerodinámica — quédese con esta cifra — apunta a 912 km. Es ya un terreno donde el eléctrico deja de parecer un compromiso frente a un crossover diésel en trayectos largos.
El mismo paquete técnico BMW lo prepara para el i3, el iX5 60 xDrive y el iX6. Y la pelea no se limitará al Mercedes-Benz EQE SUV y al Audi Q6 e-tron. Las marcas chinas ya pisan los talones a BMW — en precio, en baterías, en velocidad de carga. Por eso Steyr importa no como una fábrica suelta, sino como una señal: BMW quiere convertir la Neue Klasse no en un escaparate, sino en la base de producción en serie de varias gamas a la vez.