El último Estudio de Fiabilidad de Vehículos de EE.UU. 2026 de J.D. Power revela que, pese a los avances tecnológicos, la fiabilidad de los automóviles está disminuyendo. La puntuación media empeoró de 202 a 204 problemas por cada 100 vehículos, la cifra más alta desde que se actualizó la metodología en 2022. Los principales puntos conflictivos son la electrónica, los sistemas multimedia y el software.

El estudio destaca que las actualizaciones inalámbricas, concebidas como una forma cómoda de mantener la funcionalidad, han contribuido con casi el 14% de los nuevos problemas del sector. Mientras tanto, el 58% de los propietarios declaró no percibir ningún beneficio notable de estas actualizaciones. La complejidad tecnológica está superando la infraestructura y la calidad de integración necesarias para soportarla.

Los servicios de conectividad con smartphones se han convertido en uno de los mayores dolores de cabeza del mercado. De las cinco áreas problemáticas clave del estudio, cuatro están relacionadas con el vínculo entre coches y teléfonos. Android Auto, Apple CarPlay, Bluetooth, la carga inalámbrica y las aplicaciones propias representan colectivamente 24,2 problemas por cada 100 vehículos, casi la mitad de todas las averías multimedia.

El segmento premium no lo está haciendo mucho mejor. Su número de problemas aumentó en 8 PP100 respecto al año anterior, el mayor incremento desde 2022. La brecha entre los modelos de mercado masivo y los de lujo se está ampliando: los vehículos premium tienen más dificultades con la ergonomía de los controles y la experiencia de usuario general, aunque aún superan a los modelos convencionales en trenes de potencia y asientos.

Se observa una caída significativa de la fiabilidad en los híbridos e híbridos enchufables. Los híbridos enchufables resultaron ser la categoría más problemática, con un aumento de 39 PP100. Les siguen los vehículos eléctricos y los híbridos convencionales, mientras que los modelos de gasolina muestran una ligera mejora.

El informe llega a una conclusión clara: la sofisticación tecnológica está superando la calidad de la implementación. Si la industria no adapta su enfoque en el desarrollo de la electrónica, la crisis de fiabilidad se agravará a medida que se expandan las funciones digitales.