Nadie quiere subirse a un coche que se conduce solo

Nadie quiere subirse a un coche que se conduce solo
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Pavel Pavlov
Autor: Pavel Pavlov

J.D. Power 2026: el 58% sabe qué es la autonomía total, pero el índice de confianza no se mueve en dos años. Saber no es creer.

El conocimiento crece. La confianza no. Cada vez más estadounidenses entienden qué es realmente un coche totalmente autónomo — y siguen sin querer subirse a uno. Esa es la conclusión del flamante estudio J.D. Power 2026 U.S. Mobility Confidence Index, realizado junto al MIT Advanced Vehicle Technology Consortium. En 2026, el 58% de los estadounidenses definió correctamente lo que significa «automatización total». Hace dos años, sólo eran el 43%.

¿Y la confianza? Congelada. El índice de confianza en la movilidad autónoma se mantiene en 39 puntos sobre 100. Ni un solo punto de avance en dos años, apenas dos por encima del registro de 2023. El veredicto de los analistas es contundente: familiarizarse con la tecnología no basta. Saber no es creer.

El obstáculo es el mismo de siempre — la seguridad. Seis de cada diez encuestados lo dijeron sin rodeos: lo que les frena ante un coche sin conductor es el miedo por su propia vida. A la gente le preocupa cómo se comportará la máquina ante una emergencia, bajo una tormenta o en pleno atasco urbano. Y aquí viene lo interesante: la confianza cambia de forma brutal según a quién o qué transporta el robot. El 54% de los estadounidenses confiaría a un coche autónomo el reparto de comida. Pero sólo el 31% le confiaría a su propio hijo. Y el dato más sombrío para cerrar: apenas el 16% está dispuesto a compartir la carretera con un camión totalmente autónomo. La tecnología avanza. La gente, no.

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