Smart se está planteando en serio algo que hace nada sonaba imposible — devolver la producción a Europa. Lo dijo sin rodeos el jefe de Smart Europa, Wolfgang Ufer. Sólo hay una condición: el mercado tiene que demostrar que el juego merece la pena.
El Smart de hoy ya no es aquella marca alemana que los fans conocieron durante décadas. Después de que Mercedes-Benz vendiera la mitad del negocio al chino Geely, el desarrollo y el montaje de todos los modelos actuales se mudaron a China. Los SUV, crossovers y berlinas con el logotipo Smart llegan precisamente de allí. Y muchos puristas todavía no lo han digerido.
El nuevo Smart #2 debe llegar a Europa el año que viene. Precio — por debajo de los 22.500 euros. Apenas 500 euros más de lo que costaba el Fortwo saliente en 2024, cuando dejó la cadena de montaje. Y la batería y la autonomía, promete la marca, se duplicarán más o menos.
El as en la manga de Smart es un ejército de propietarios fieles del Fortwo que esperan un sucesor. Sólo en Italia se han vendido casi 600.000 unidades desde 1998, y alrededor del 90 por ciento siguen circulando. En Alemania, el parque superviviente de Fortwo se mueve entre 300.000 y 400.000 coches. Es justo ese público al que apunta Ufer.
Smart señala a Alemania como el mercado principal del #2. Le siguen Italia, Francia, Reino Unido, España y Portugal. Y si los europeos votan de verdad con el bolsillo — la producción del pequeño podría volver a su continente natal. Sólo queda una pregunta: ¿habrá demanda suficiente?