Un deportivo que no persigue ningún récord — y, al parecer, era justo lo que todos esperaban. Porsche por fin ha hecho lo que los fans del 911 llevaban décadas pidiendo: le ha arrancado el techo al GT3 más puro. Así nace el 911 GT3 S/C, el primer GT3 descapotable de la historia. Y atención — no es una serie limitada. Porsche lo fabricará tanto tiempo como la fábrica pueda atender la demanda.
La receta es atrevida: coger lo mejor del GT3 Touring y añadirle la magia del 911 S/T. Del S/T llegan el capó, las puertas y las aletas de carbono, las llantas de magnesio que ahorran unos 9 kg cada una frente al aluminio, las barras estabilizadoras de carbono y los frenos cerámicos que recortan otros 20 kg. La capota, cuajada de magnesio, se pliega o se cierra en 12 segundos — y en marcha, hasta 60 km/h. Aquí cada gramo cuenta.
El resultado de esa guerra contra el peso: 1497 kg. Eso convierte al S/C en el 911 descapotable más ligero de la gama y lo deja prácticamente a la par del coupé GT3 Touring. Bajo el capó respira el mismo bóxer atmosférico de 4,0 litros con 510 CV y 450 Nm, que gira hasta las 9000 vueltas. ¿La caja? Solo una manual de seis marchas, tres pedales y nada más. Tracción trasera. El 0 a 100 km/h cae en 3,9 segundos y la punta llega a 313 km/h.
Y ahora, con sinceridad. La carrocería abierta ha hecho el sonido del motor más rotundo y las emociones más intensas. Pero ha limado un poco la precisión quirúrgica de dirección que es la firma del GT3. Y ese, al parecer, es justo el compromiso que Porsche asumió a propósito: entre los deportivos de 2026, el GT3 S/C no apuesta por los segundos en el circuito, sino por el placer puro de la carretera a cielo abierto.