Durante casi 20 años, Audi hizo como si lo evidente no existiera — y parece que esa espera por fin llega a su fin. Un prototipo de Q5 camuflado fue visto realizando pruebas por carreteras europeas, y esta vez no hay lugar para la duda: los pasos de rueda ensanchados, la vía más ancha y las salidas de escape ovaladas típicas de Audi Sport delatan una versión RS sin disimulo.
Las pegatinas amarillas de alta tensión son una señal inequívoca de un sistema híbrido enchufable. Y todo apunta a que el RS Q5 heredará la mecánica del nuevo RS5 — un V6 de gasolina combinado con un motor eléctrico, con una potencia conjunta de unos 630 CV y 825 N·m de par. Para un modelo que hasta ahora se conformaba con la insignia S, se trata de un salto considerable.
Audi todavía no ha revelado cifras oficiales. Lo que ya está claro es el precio que habrá que pagar: el peso. La batería del RS5 pesa lo suyo — 25,9 kWh de capacidad —, y el propio familiar ronda los 2.370 kg en báscula. El RS Q5 casi con seguridad será aún más pesado: incluso el SQ5 convencional ya pesa unos 75 kg más que un S5 Avant comparable. La fuerza híbrida no sale gratis.
El modelo se colocará por encima del SQ5 — y de paso se convertirá en pariente cercano del futuro Porsche Macan de gasolina, previsto para 2028. Audi y Porsche comparten cada vez más desarrollos para no pagar dos veces por nuevas plataformas y motorizaciones. En el mismo convoy de pruebas se vio también un SQ9 de gran tamaño y la nueva generación del RS6 Avant — que, por cierto, también volverá en carrocería sedán, sustituyendo de facto al RS7 Sportback.
Audi todavía no ha fijado fecha de lanzamiento para el RS Q5. Y si las cifras de potencia se confirman, la verdadera pregunta no será la velocidad. Será si un híbrido tan pesado puede conservar esa contundencia por la que los compradores eligen el emblema RS.