Oro de verdad. Un humidor dentro de un hiperdeportivo de dos millones de dólares. Un compartimento para un revólver vintage, ajustado al milímetro. Bienvenidos al mundo de los clientes del Venom F5 de Hennessey, para quienes elegir un color de carrocería ya se quedó corto.
El director de diseño de Hennessey, Nathan Malinick, contó a Motor1 los pedidos más extraños que ha recibido la marca para el Venom F5. Un cliente mexicano no quería detalles dorados ni pan de oro: quería oro real en lugar del metal. «Me dijo: ‘no, no, quiero oro’… Así que las rejillas de ventilación del capó del motor son de oro de verdad», recuerda Malinick.
En Hennessey no piensan repetirlo. No es cuestión de precio, sino de física: el oro es demasiado blando. «Si te pones a limpiar una pieza de oro real, pasan cosas malas. Por eso no lo volveremos a hacer», admite el diseñador.
Otro caso es el Venom F5 fabricado para Michael Jordan. En 2023, la leyenda del baloncesto y aficionado a los puros recibió un humidor integrado en la guantera. La petición no vino del propio Jordan: el equipo de Hennessey decidió por su cuenta «pasarse de la raya» con ese coche en concreto.
El sello tejano de la marca también se hace notar. En 2024, Hennessey integró en un vehículo un soporte especial para un Colt 1911 vintage propiedad del cliente. Según Malinick, la pistola encaja en el compartimento «al milímetro». Para quien quiera ir más allá, existe incluso una llave de contacto con forma de arma.
Visto desde fuera, todo esto parece absurdo. Pero en el mundo del Venom F5, el absurdo es precisamente el producto. La potencia, la fibra de carbono y las aceleraciones brutales dejaron de hacer único a un coche en cuanto el vecino de garaje tiene las mismas cifras. Por eso Hennessey ya ha abierto su división Maverick, dedicada a proyectos exclusivos: desde acabados especiales hasta transformaciones mecánicas y de carrocería mucho más profundas.
Frente a Ferrari Tailor Made, Porsche Sonderwunsch, Bentley Mulliner o Aston Martin Q, esto no es un capricho, sino un modelo de negocio calculado. Cuanto más rico es el cliente, menos le interesa el «equipamiento top» y más busca una historia que contar en la cena.
Hennessey, al parecer, está dispuesta a casi todo. El oro, eso sí, es mejor dejarlo en la caja fuerte y no en el capó del motor.