Nissan no está dispuesto a borrar a Tailandia de su mapa. Más bien al contrario: el país sigue siendo uno de los grandes pilares de producción y exportación de la marca en el sudeste asiático. El 4 de septiembre, Masao Tsutsumi, presidente de Nissan Thailand y ASEAN, se reunió en Bangkok con el ministro de Industria Varawut Silpa-archa. Sobre la mesa estuvieron la competitividad del sector automovilístico tailandés, el desarrollo tecnológico y una cooperación más estrecha entre el Gobierno y la industria.
Pero hay un matiz importante. La reunión no trajo anuncios de nuevas inversiones, capacidad adicional ni otro modelo. El mensaje real fue otro: Nissan quiere mantener a Tailandia en el centro de su estrategia regional. Y la base ya existe. En el país se fabrican los Kicks e-POWER, Almera, Navara y Terra, mientras una planta separada produce motores y ensambla baterías del sistema e-POWER.
En la primavera de 2026, esa estrategia dio un paso muy concreto con el inicio de la producción del nuevo Kicks e-POWER en Tailandia. Antes, Nissan ya había consolidado varias líneas de producción en Samut Prakan. El objetivo era pragmático: mejorar la competitividad en costes y preparar al mismo tiempo la planta para localizar futuros modelos.
Tsutsumi destacó que Nissan quiere seguir contribuyendo al desarrollo de la industria automovilística del país. Aun así, no hubo una gran sorpresa inversora. La reunión no vino acompañada del anuncio de una nueva fábrica ni de una expansión masiva de la producción, y ninguna de las partes reveló cifras concretas de nuevas inversiones o programas industriales adicionales.
Y aquí es donde la historia se pone interesante. Tailandia sigue siendo el centro industrial de Nissan en ASEAN, pero el mapa de ventas regional puede cambiar. Tsutsumi había señalado recientemente que Filipinas podría volver a convertirse en el mayor mercado de Nissan en el sudeste asiático. La paradoja es evidente: la marca puede vender más en un país y seguir apostando por otro para fabricar. Por eso, el peso futuro de Tailandia dependerá no solo de la demanda local, sino también de la utilización de las plantas, la localización de nuevos modelos y las exportaciones.