Un coche volador que durante años parecía un proyecto sacado del futuro acaba de dar otro paso importante hacia la cadena de producción. La neerlandesa PAL-V ha obtenido la Production Organisation Approval europea conforme a las normas aeronáuticas de EASA. La compañía ya cuenta así con autorizaciones de producción para dos mundos al mismo tiempo — automoción y aviación.
En marzo de 2026, el regulador neerlandés RDW ya había reconocido a PAL-V como fabricante de automóviles certificado y había confirmado que sus procesos cumplen los requisitos de Conformity of Production. Ahora le toca a la parte aeronáutica: el nuevo POA confirma que la organización de producción de PAL-V puede fabricar productos aeronáuticos respetando los requisitos establecidos de calidad y aeronavegabilidad.
Pero todavía es pronto para celebrar la llegada del Liberty a los concesionarios. El POA no debe confundirse con la certificación final del propio coche volador: la aprobación afecta ante todo a la organización de producción, mientras que el diseño del Liberty sigue por separado su camino hacia el certificado aeronáutico. EASA ya había emitido anteriormente un No Technical Objection para el proyecto, confirmando en la práctica que no existían obstáculos técnicos conocidos para continuar el programa de demostración de cumplimiento.
¿Y qué significa todo esto? PAL-V se presenta como la primera empresa del segmento FlyDrive que obtiene una aprobación de producción de este tipo y asegura que su cartera de reservas ya basta para ocupar los tres primeros años de fabricación. La compañía no ha revelado cuántos vehículos piensa producir ni cuándo comenzarán las entregas a clientes. La gran barrera sigue por delante — completar la certificación del propio Liberty. Solo entonces las autorizaciones actuales podrán dejar de ser documentos llamativos y convertirse en coches voladores reales en manos de sus compradores.