Ford vuelve a encabezar una estadística que ningún fabricante de automóviles desea presumir. Desde principios de 2026, la compañía ha emitido 17 campañas de retirada, afectando a 7,3 millones de vehículos. Esta cifra representa el 72,6% de todos los coches retirados en Estados Unidos durante los dos primeros meses del año. En consecuencia, la actividad de retiradas de Ford casi triplica la de su competidor más cercano, consolidando su posición como principal fuente de retiradas masivas y continuando una tendencia establecida en 2025.

Los datos del sector muestran que Ford y Lincoln ya suponen casi el 28% de todas las campañas de retirada. Esto supera con creces las cifras de Toyota, Hyundai y GM, que oscilan entre el 6% y el 8%. La escala es parte de la explicación. Modelos populares como el F-150 y el Explorer pueden generar volúmenes de retirada de millones de unidades de inmediato, incluso cuando se identifica un defecto relativamente menor.

Hasta ahora en 2026, Ford ha retirado vehículos por problemas que incluyen cámaras de visión trasera defectuosas, un riesgo de movimiento espontáneo de los asientos en el Lincoln Navigator, errores de software en sistemas de remolque y más problemas con las baterías híbridas del Escape.

A pesar de las declaraciones del CEO Jim Farley de que la calidad está mejorando, las estadísticas sugieren lo contrario. En solo dos meses, Ford ya ha ejecutado más de la mitad del volumen récord de retiradas del año pasado.

En total, 10 millones de vehículos se han visto afectados por retiradas en 2026 en todo el mercado, y casi tres cuartas partes son de Ford. La magnitud del problema lleva a los analistas a una conclusión clara: para el fabricante, esto es una crisis sistémica de procesos, no solo una colección de incidentes aislados.