Porsche vuelve a sacar a relucir su sedán silencioso. El Panamera de la tercera generación actual se prepara para su lavado de cara previsto — y los prototipos ya devoran vueltas al Nürburgring. En Norteamérica, la versión renovada llegará bajo la etiqueta de modelo 2028.
Nadie debería esperar una revolución estética. A juzgar por las fotos espía, el Panamera estrenará faros con una forma nueva pero la firma lumínica diurna ya conocida, además de un paragolpes delantero rediseñado con otras tomas de aire. Detrás, esperan paragolpes retocado, difusor renovado y otra gráfica para los pilotos.
El perfil de la carrocería, casi seguro, no se tocará. Sí asoman, en cambio, nuevos diseños de llantas. En uno de los prototipos quedaron cubiertos la consola central y el apoyabrazos — pista clara de que el interior va a remodelarse. Y las pantallas, como manda la época, recibirán software fresco.
La verdadera intriga está bajo el capó. Datos firmes no hay todavía, pero la gama mecánica probablemente se mantendrá en su esquema actual. Porsche casi seguro afinará versiones puntuales — el consumo y las emisiones están en el punto de mira de la nueva normativa europea. La misión del facelift es simple: mantener vivo el Panamera hasta que aparezca la próxima generación. Si es que aparece.