Un motor agarrotado es uno de los problemas más graves que puede sufrir un automóvil. En la mayoría de los casos, el vehículo simplemente no arranca, lo que obliga al propietario a llamar a una grúa y prepararse para una reparación costosa.

Una de las causas más comunes del agarrotamiento del motor es la falta de aceite. Cuando el nivel de lubricación baja demasiado, las piezas metálicas del motor comienzan a rozarse entre sí sin la película protectora necesaria. Esto provoca sobrecalentamiento y un aumento de la fricción, lo que puede hacer que los componentes móviles literalmente se bloqueen y dejen de moverse.

Además del bajo nivel de aceite, los problemas con el sistema de refrigeración también pueden ser responsables. El sobrecalentamiento del motor puede hacer que las piezas se expandan y se dañen. En ocasiones, el agarrotamiento ocurre por corrosión si un coche ha estado parado durante mucho tiempo sin uso, o debido a fallos en componentes internos del motor.

Objetos extraños o contaminación dentro del motor también pueden causar el problema al bloquear el movimiento de las piezas mecánicas. La posibilidad de reparación depende de las circunstancias de la avería. Si un motor se agarrotó durante el almacenamiento por óxido o inactividad prolongada, a veces puede recuperarse utilizando aceites penetrantes especializados y una nueva lubricación.

La situación es mucho más complicada cuando un motor se agarrota mientras está en funcionamiento. En ese caso, el sobrecalentamiento y la fricción pueden causar daños graves en pistones, cilindros y otros componentes internos.

Una opción de reparación es una revisión completa del motor. Esto implica extraer el motor del vehículo, desmontarlo por completo y comprobar el estado de todas las piezas. Los componentes dañados se reemplazan antes de volver a montar el motor. Otra opción es sustituir el motor por una unidad reconstruida o de segunda mano.

La mayoría de los casos de agarrotamiento del motor pueden prevenirse con un mantenimiento rutinario. Revisar regularmente los niveles de aceite, cambiarlo según el programa establecido y monitorizar la temperatura del motor siguen siendo las formas más simples y efectivas de evitar una de las averías más costosas de un automóvil.