Los fans de Mitsubishi tendrán que esperar mucho. No habrá un nuevo Lancer Evolution en el horizonte cercano — y el presidente del grupo lo dijo sin rodeos. El tema salió en la 57.ª junta anual de accionistas, y con él tres leyendas de golpe: Evolution, Diamante y Galant.
El detonante fue la euforia de los accionistas por la vuelta del Pajero. Sobre esa ola, en la sala se escuchó la pregunta obvia: traigan también el resto de los iconos. Tomó la palabra el presidente Keisuke Kishiura. Esos modelos, dijo, son «tesoros» para Mitsubishi. Solo que los tesoros se quedarán en la caja fuerte por ahora — no hay planes concretos para lanzarlos al mercado.
Kishiura habló con una franqueza poco habitual. Para devolver coches así sin decepcionar a los fans, Mitsubishi primero tiene que volver a ser lo bastante fuerte. Y ahora mismo no lo es. El Lancer como modelo de gran consumo ya no existe — la gama global de la marca se ha pasado hace tiempo a los crossovers y las pickups. Resucitar una leyenda al nivel del Evo desde cero no es trabajo de una temporada.
¿Un equipo oficial en el WRC con un nuevo Lancer Evo? Mitsubishi no oculta su interés. Pero por ahora ni siquiera es un plan — solo un deseo.
Tampoco habrá trucos rápidos de rebranding. Mitsubishi ha rechazado claramente la tentación de sacar un Evo metiendo la insignia en un sedán deportivo ya existente. ¿Una ventana realista de regreso? No antes de la próxima década. La marca tiene una tarea más urgente: lanzar la nueva familia en torno al Pajero que vuelve. Primero el SUV legendario. Luego, quizá, el sedán legendario. Si todo sale bien.