Ya no hay nadie al volante, y Miami es solo el principio

Ya no hay nadie al volante, y Miami es solo el principio
B. Naumkin
Vlad Komarov
Autor: Vlad Komarov

Tesla encendió en Miami robotaxis sin nadie al frente. Waymo y Zoox ya merodean, y la verdadera apuesta de Musk nunca fue vender coches.

En Miami ya se puede pedir un taxi en el que, al volante, no va absolutamente nadie. Tesla ha activado su servicio de robotaxi en una nueva metrópoli estadounidense — así lo anunció la compañía en la cuenta oficial del servicio en las redes sociales. Pero para Musk esto es mucho más que un nuevo punto en el mapa. Es la prueba de su gran apuesta: Tesla quiere ser cada vez menos solo un fabricante de coches eléctricos y cada vez más venderles a los inversores la imagen de una empresa de IA.

Los coches funcionan con una versión del software propio de conducción autónoma de Tesla. El servicio ya arrancó en Austin en junio, y después la compañía anunció planes para Dallas y Houston. Ahora le toca a Miami — una ciudad con tráfico denso, una avalancha de turistas y una enorme demanda de viajes. Dicho de otro modo, con una lógica comercial ideal para un robotaxi.

Solo que el mercado ya no está vacío. Alphabet expande con fuerza el transporte sin conductor a través de Waymo, Amazon impulsa su propio Zoox — y para Tesla cada nueva ciudad se convierte en una carrera no solo de tecnología, sino de confianza. Y, siendo sinceros, al pasajero las presentaciones le dan igual. Le importan cosas simples: si el coche circulará de forma previsible, cuánto cuesta el viaje, quién responde ante un fallo y qué tan seguro es todo esto en el tráfico real.

En mayo, Musk prometió que los coches totalmente autónomos, sin acompañante humano de seguridad, se extenderían mucho más por EE. UU. en la segunda mitad del año. Y esa es la frontera decisiva. Mientras un observador siga en el habitáculo o las zonas permanezcan muy limitadas, el robotaxi parece un proyecto piloto — nada más. Pero en cuanto Tesla retire la red de seguridad y empiece a escalar, la cuestión saltará del terreno tecnológico al regulatorio y al de los seguros.

Y el momento no podría ser mejor para Tesla. Apenas un día antes, la compañía informó de entregas récord en el segundo trimestre — por encima de las expectativas de Wall Street, impulsadas por una recuperación de la demanda en Europa. Pero vender coches y operar robotaxis son dos historias muy distintas. Aquí Tesla intenta demostrar lo esencial: que sus coches pueden seguir generando ingresos después de la venta, en lugar de solo acumular polvo en el garaje del dueño.

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