En Estados Unidos, el Lotus Emira 420 Sport arranca en 125.400 dólares. El precio ya roza el territorio del Porsche 911. Y eso que bajo el capó no hay un motor de seis cilindros, sino un cuatro cilindros turbo Mercedes-AMG de 2.0 litros.
El motor entrega 416 caballos americanos, unos 420 CV métricos, y 500 Nm de par. Solo funciona con la caja “robótica” de ocho velocidades: la transmisión manual sigue siendo privilegio de la Emira V6 SE, más barata. El 420 Sport acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos declarados, con una velocidad máxima de 299 km/h.
El aumento de potencia no fue lo único. La carrocería estrena un nuevo splitter, tomas de aire más grandes, rejillas de ventilación en los guardabarros y un alérón trasero. Lotus asegura 25 kg de carga aerodinámica adicional sin penalizar la resistencia al aire, y el chasis bajó 5 mm.
El Lightweight Handling Pack opcional recorta otros 25 kg. Incluye amortiguadores ajustables Multimatic, neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2, escape de titanio, batería de iones de litio y un panel de material compuesto en lugar del cristal trasero.
A los periodistas de Car and Driver les gustó especialmente la dirección hidráulica: las respuestas se mantuvieron naturales e informativas, y la menor altura al suelo no provocó roces en carreteras normales ni en badenes. La prueba no estuvo libre de reparos, eso sí. Tras una sesión prolongada en pista, los autores notaron un debilitamiento de los frenos, y en el modo de carretera Tour la caja tardaba en reducir marcha, generando un retraso en la aceleración. Son observaciones de una sola prueba, no defectos masivos confirmados.
Ahí está la paradója del Emira 420 Sport: su componente más «analógico» —la dirección hidráulica— solo se combina con una transmisión automatizada. El comprador al que le importe el pedal de embrague tendrá que optar por la V6 SE, menos potente, aunque 10.000 dólares más barata en Estados Unidos.