El Subaru BRZ abandona la línea de producción — y lo hace casi a ciegas. Los concesionarios japoneses están vendiendo las últimas unidades de la generación actual mientras ya reciben reservas para la versión renovada. Todavía no hay un precio oficial para esta última. Así que la elección es simple, y un poco incómoda: llevarse una unidad de stock por 3,322 millones de yenes (20.300 dólares) ahora mismo, o esperar un cupé más seguro que casi con toda seguridad costará más.
La gran incógnita es el nuevo EyeSight. La publicación Kuruma News, citando a un concesionario, habla de un esquema de tres cámaras: a las dos cámaras estéreo se sumaría una gran angular que amplía el campo de visión frontal del coche. Suena a paso lógico. Un problema: la división japonesa de Subaru todavía no ha confirmado esta configuración públicamente.
En Estados Unidos, en cambio, eso ya es una realidad — no un rumor. El BRZ del año modelo 2027 incorpora la tercera cámara en toda la gama, incluidas las versiones con caja manual de seis velocidades. Alimenta el frenado automático de emergencia, el control de crucero adaptativo y el aviso de salida de carril.
Eso sí, no hay que esperar una revolución técnica. La versión estadounidense conservó su motor bóxer atmosférico de 2.4 litros y la misma potencia — nada apunta a un motor nuevo ni a un rediseño profundo del BRZ japonés. Todo indica otra actualización anual de la segunda generación, no un cupé completamente nuevo.
Al menos hay una señal tranquilizadora en cuanto al precio. En Estados Unidos, el salto al nuevo EyeSight elevó el precio base de 35.860 a 36.140 dólares — solo 280 dólares más. Eso no se traslada directamente al mercado japonés, pero el ejemplo muestra que una cámara adicional no tiene por qué disparar la factura.
Quienes valoren más el precio accesible que la nueva electrónica tendrán que salir a cazar un BRZ actual entre los excedentes de los concesionarios — y esa ventana podría cerrarse en semanas. Los compradores del modelo renovado, por su parte, se apuntan por ahora a una pequeña apuesta: encargar el coche sin precio final ni lista completa de cambios.