La historia del californiano David Blank se ha convertido en uno de los ejemplos más reveladores de la durabilidad moderna de los vehículos eléctricos. Su Ford Mustang Mach-E Extended Range de 2022 ha recorrido más de 500.000 kilómetros manteniendo el 92% de su capacidad de batería original. Este dato resulta especialmente llamativo porque utiliza química NCM, que en teoría es menos resistente a la degradación que las populares celdas LFP.

Blank trabaja como conductor privado y pasa decenas de horas diarias al volante, por lo que su kilometraje se acumuló rápidamente. A lo largo de toda su vida útil, el coche solo ha necesitado seis juegos de neumáticos y siete filtros de aire de la cabina. Los frenos originales siguen intactos, y no ha habido fallos en la transmisión ni averías.

Cargando el coche
A. Krivonosov

La batería de LG Energy Solution demuestra estabilidad gracias a un uso cuidadoso: el propietario nunca la deja descargar por debajo del 20% y la carga al 90% cada noche. Este régimen alarga significativamente la vida útil de la batería al reducir el estrés sobre la química NCM.

Conviene recordar que en Estados Unidos, el Mustang Mach-E sigue siendo el único vehículo eléctrico de pasajeros de Ford: las ventas del F-150 Lightning se han reducido, mientras que el E-Transit está dirigido al mercado comercial. En este contexto, el caso de Blank refuerza la confianza de los compradores en la durabilidad del modelo y en la gama eléctrica de la marca en general.

Ahora el conductor se ha marcado un nuevo objetivo: recorrer una distancia equivalente a un viaje de ida y vuelta a la Luna, aproximadamente 765.000 kilómetros. Dada la condición de la batería, el coche parece preparado para el desafío.