Imagínese: acaba de tener un accidente, y el coche ya ha intercambiado los papeles con el otro conductor. Sin parachoques destrozados, sin manos temblorosas pegadas al móvil, sin buscar el seguro en la guantera. Exactamente esa clase de sistema acaba de patentar General Motors — y la patente se publicó el 16 de junio de 2026.
La idea es descaradamente simple y descaradamente cómoda: los conductores no tendrán que bajarse, buscar documentos y copiar datos en el arcén bajo la lluvia. El propio vehículo detecta la colisión, envía un mensaje especial a los coches cercanos e intenta identificar al segundo participante. Entran en juego todos los sensores disponibles — cámaras, radares, lidares, los habituales asistentes — respaldados por sistemas V2V y comunicación celular.
Cuando dos coches se «reconocen» como participantes de una misma colisión, pueden intercambiar informes cifrados. Dentro: datos del seguro, carné de conducir, permiso de circulación, hora y lugar del siniestro. Al conductor solo le queda confirmar el intercambio y ver lo que ha enviado la otra parte. Listo. Sin bolígrafos, sin papeles, sin nervios.
Pero hay una pega — y gorda. Una patente no significa que la tecnología llegue mañana a los concesionarios de Chevrolet, GMC, Cadillac o Buick. GM solo ha clavado su bandera en la solución técnica. Si llegará a la serie y cuándo, es una incógnita. Y otra historia aparte: cómo encajará esta maravilla con las leyes de protección de datos, porque intercambiar carnés y seguros por el aire entre dos coches suena maravilloso hasta la primera llamada del regulador.
Anteriormente se informó de que el GMC Acadia Denali 2027 se quedará sin Super Cruise de serie.