Los coches autónomos bloquean precisamente a quienes corren a salvar vidas — y las autoridades estadounidenses han decidido que esto no puede seguir así. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EE. UU. (NHTSA) exigió a las empresas que desarrollan vehículos autónomos que corrijan con urgencia cómo interactúan sus coches con los servicios de emergencia. El jefe de la NHTSA, Jonathan Morrison, aseguró que la agencia ha detectado una serie persistente y preocupante de incidentes peligrosos.
El panorama no es nada alentador. Vehículos autónomos han entrado directamente en zonas de emergencia activas, han bloqueado el paso de ambulancias y camiones de bomberos, y a veces simplemente no entendían lo que ocurría a su alrededor — sin reconocer luces intermitentes, bengalas, humo, llamas, conos de tráfico ni las señales de los agentes de policía. El mensaje de la NHTSA es directo: esto ya no puede considerarse una excepción rara.
Un episodio destaca especialmente. En Austin, un robotaxi de Waymo retrasó cerca de dos minutos a una ambulancia que se dirigía al lugar de un tiroteo masivo. Dos minutos son mucho cuando cada segundo cuenta. Los servicios de emergencia también informaron de vehículos que bloqueaban estaciones de bomberos o que se quedaban paralizados mientras los agentes intentaban despejar el paso.
El regulador planea reunirse con los desarrolladores antes de que termine julio y exigir soluciones concretas — ganar tiempo ya no será una opción. La NHTSA también advirtió que podría recurrir a medidas de supervisión si las empresas no resuelven estos riesgos significativos. Por ahora se trata de una exigencia oficial y una revisión, no de una nueva prohibición de los robotaxis — pero la paciencia del regulador se está agotando visiblemente.