Un viejo Rolls-Royce puede convertirse en uno nuevo — y para ello no hace falta comprar otro coche. El estudio de preparación estadounidense Stars In The Ceiling ha presentado un kit de conversión que transforma el Rolls-Royce Cullinan Series I prefacelift en su versión más reciente, el Series II. No en fábrica, sino a manos de tuners. Y a juzgar por la demanda, los interesados sobran.
La metamorfosis afecta sobre todo a la estética — y es todo un arsenal de piezas. El kit incluye elementos de los paragolpes delantero y trasero, nuevos faros, la parrilla, embellecedores Spirit of Ecstasy, salidas de escape, detalles cromados, conductos de aire del radiador, fijaciones interiores y una docena de piezas más. Todo lo necesario para que un viejo Cullinan finja ser nuevo. Y para los más atrevidos hay una versión aparte — al estilo del intimidante Black Badge.
Según la propia firma, ya se han completado dos conversiones. Otros cinco coches están en proceso. Para finales de junio de 2026, el número de Cullinan «rejuvenecidos» podría subir a siete u ocho. Cifras modestas — pero la clientela es selecta. Sobre el precio, Stars In The Ceiling prefirió guardar silencio.
¿Y bajo el capó? Nada nuevo. El Cullinan estándar sigue equipado con su V12 biturbo de 6,75 litros de 571 CV y 850 Nm, mientras que la versión Black Badge alcanza 600 CV y 900 Nm. El proyecto no ofrece aumento de potencia, ni lo promete. El sentido está en otra parte — lograr que el viejo SUV sea visualmente indistinguible del nuevo. Queda una sola pregunta: ¿para qué, si simplemente puedes comprar un Series II?