En plena era de la electrificación, esto suena casi a desafío: Mercedes-AMG ha presentado el renovado GLS 63 4Matic+ — el SUV más grande y uno de los más lujosos de la gama AMG — y ha conservado bajo el capó exactamente lo que sus seguidores adoran. Sí, el mismo V8 biturbo de 4,0 litros sigue ahí.
El rediseno se lee al instante. Los nuevos faros lucen la firma gráfica con estrellas, la parrilla ahora va retroiluminada y las antiguas llantas Monoblock dejan paso a unas nuevas de 23 pulgadas. En la zaga, más estrellas: tres elementos en cada faro trasero más el embléma central de Mercedes-Benz. Y para los que quieren un aire aún más amenazante, ahí está el paquete Night II — convierte al SUV en algo prácticamente depredador.
Y ahora lo importante. Por fuera, los cambios son cosméticos; bajo el capó, son fundamentales. El V8 M177 estrena el apellido Evo: nuevo árbol de levas de admisión, sistema de inyección revisado, cigüeñal de tipo flat-plane y unas cuantas modificaciones más. Los conocidos 612 CV y 850 Nm siguen ahí, pero la respuesta al acelerador y el carácter del motor prometen sentirse distintos. El motor-generador del sistema microhíbrido suma de forma puntual otros 23 CV y 205 Nm. El 0 a 100 km/h cae en 4,2 segundos, la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 280 km/h. No es un eléctrico. Menos mal.
Dentro manda el Superscreen — tres pantallas de 12,3 pulgadas a lo largo del salpicadero. Y aquí aparece la otra razón por la que el GLS 63 ocupa un lugar aparte en el universo AMG: no es solo un juguete muy rápido. La tercera fila viene de serie, y si pides los asientos individuales en la segunda fila, el SUV se convierte en un seis plazas en toda regla. Un AMG familiar con V8 en 2026. Suena a anacronismo — y por eso mismo engancha.
Los precios todavía no se han anunciado. Antes del rediseno, el GLS 63 básico costaba en Alemania cerca de 191.000 euros — después de esta actualización, la barrera de los 200.000 euros ya no parece ciencia ficción.