El pequeño Mitsubishi se ha convertido de repente en un enchufe sobre ruedas. Los japoneses han renovado el eK Cross EV, y el 25 de junio aterriza en los concesionarios. ¿Por fuera? Un lavado de cara discreto. Pero dentro se esconde aquello por lo que merece la pena fijarse: un enchufe doméstico AC100V capaz de entregar hasta 1.500 vatios. Un kei car que alimenta a la vez una nevera, un taladro y un portátil.
El precio arranca ahora en 2.446.400 yenes y sube hasta 3.214.200 — unos 15.300 a 20.000 dólares. Pero aquí entra en juego el Estado: una subvención de 574.000 yenes (unos 3.600 dólares) hunde el precio base hasta unos 1,87 millones de yenes — cerca de 11.700 dólares. Para Japón es una cifra decisiva. El EV deja de ser un juguete urbano caro y se convierte en un producto masivo de verdad.
Bajo la piel no hay revolución. Batería de 20 kWh, 180 km de autonomía WLTC, tracción delantera, cuatro plazas. Pero Mitsubishi ha pulido metódicamente lo que el conductor nota cada día: la versión G estrena volante y asientos delanteros calefactables, la P suma puertos USB Type-C y Type-A, y el coche avisa ahora si en la fila trasera ha quedado olvidado un pasajero o un bolso. ¿Detalles? Quizá. Pero precisamente de esos detalles nace la sensación de que el coche está pensado.
La estética gana en suavidad y cohesión. El frontal se ve más limpio y unificado, los pasos de rueda y los estribos están pintados en color carrocería, y la parrilla esconde un acento LED. La paleta crece hasta 11 tonos — casi un lujo para un kei car.
El gran rival se llama, cómo no, Nissan Sakura. En el fondo es el mismo coche con logos distintos: misma plataforma, misma batería, mismo ADN. Pero Nissan aprieta con marca y marketing, mientras Mitsubishi responde a su manera — con un aire más de crossover y un enfoque utilitario. El enchufe AC100V no es un gadget de marketing: convierte el coche en un generador portátil para acampar, trabajar fuera de casa o afrontar el próximo apagón inesperado.
180 km de autonomía no son el argumento para cruzar el país. Pero para la ciudad, los recorridos cortos y el papel de segundo coche, el eK Cross EV se ha vuelto bastante más convincente. Y ahora tiene un as que la mayoría de sus rivales de gasolina no puede mostrar — un botón que convierte el coche en fuente de electricidad.