Casi dos toneladas en orden de marcha, una batería de 90 kWh — y aun así la mejor calificación de sostenibilidad. El Mercedes-Benz CLA EQ 250+ acaba de pulverizar la idea de quién se suponía que iba a ganar en el ranking de Green NCAP.
En la última ronda de pruebas, la organización midió cuatro coches. El ganador es el CLA EQ 250+: 91% y cinco estrellas en sostenibilidad. El eléctrico superó con holgura a sus rivales, todos de clases muy distintas.
Green NCAP lo dice sin rodeos: la elección del tipo de motor pesa hoy más en la nota ambiental que una docena de detalles técnicos. Y el CLA es la prueba más rotunda. Una berlina con batería de 90 kWh y casi dos toneladas de peso registra un consumo oficial de 12,2 kWh/100 km en el ciclo WLTP. Sus emisiones a lo largo del ciclo de vida rondan los 119 g CO2-eq. por km. Para un coche de este tamaño, una cifra casi imposible.
En condiciones urbanas cálidas, el CLA EQ 250+ alcanzó 651 km de autonomía. A -7°C en autopista cayó a 456 km — nada despreciable para un eléctrico. La carga ultrarrápida de hasta 342 kW lleva la batería del 10 al 80% en 22,6 minutos. Casi el tiempo de echar gasolina.
El resto del cuarteto queda muy por detrás. El Toyota C-HR híbrido se llevó tres estrellas y media y un 66%. El MINI Cooper C de gasolina obtuvo tres estrellas y 52%. Y el MG HS cierra la lista: solo una estrella y media, 26%, con emisiones en el ciclo de vida de 303,7 g CO2-eq. por km. La brecha entre el líder y el último es de casi el triple en CO2. Y el CLA eléctrico lo ha confirmado: la eficiencia ya no depende ni del tamaño ni del peso.