El sueño europeo de Tesla acaba de tropezar con Suecia. Según Reuters, la Administración de Transporte sueca, Trafikverket, recomienda a la Unión Europea no aprobar Full Self-Driving hasta que Tesla desactive la función que permite al coche superar el límite de velocidad. Un ajuste pequeño, un dolor de cabeza enorme.
No se trata de prohibir el sistema por completo. Se trata de dónde planta la bandera el regulador sueco antes de la reunión del Comité Técnico de Vehículos a Motor de la UE (TCMV), prevista para el 30 de junio. En su carta, Trafikverket lo dijo sin rodeos: un sistema automatizado que supera sistemáticamente los límites de velocidad socava tanto las normas de circulación como los beneficios de seguridad que estas tecnologías deberían aportar.
El punto de fricción tiene nombre: Speed Offset. Permite al conductor fijar un margen sobre el límite legal, y el coche circula respetando ese techo desplazado. Tesla la incluyó para encajar con la conducción real. Los suecos ven justo lo contrario de lo que un sistema autónomo homologado debería hacer.
Y Suecia no está sola. Finlandia y Noruega ya han expresado su preocupación. Al otro lado, el regulador neerlandés RDW empuja en sentido contrario y presiona abiertamente por un despliegue europeo — fue su aprobación provisional de abril la que abrió la puerta a los demás. FSD Supervised ya está autorizado en Países Bajos, Lituania, Estonia, Dinamarca y Bélgica. Pero la aprobación a escala europea es otra liga: exige mayoría cualificada — 15 países que representen el 65% de la población de la UE. Un bloque nórdico puede hacer saltar por los aires esa aritmética.
Tesla, por su parte, no respondió a Reuters. El manual de la marca recuerda que el conductor debe vigilar la carretera y respetar los límites — la responsabilidad sigue siendo humana. Suena lógico sobre el papel. A Suecia, evidentemente, no le convence.
Anteriormente, se informó de que Tesla había obtenido una patente de suspensión activa para sus vehículos.