Un número en la ficha técnica le cuesta 33.749 euros a un concesionario Peugeot

Un número en la ficha técnica le cuesta 33.749 euros a un concesionario Peugeot
A. Krivonosov
Vlad Komarov
Autor: Vlad Komarov

El dueño hacía unos 160 km, Peugeot prometía 332–341. El tribunal repitió el test WLTP, obtuvo 282 km y obligó al concesionario a recoger el coche.

Esta es la clase de sentencia que los concesionarios no van a olvidar. El propietario de un Peugeot e-2008 acaba de conseguir la rescisión del contrato ante un tribunal alemán demostrando algo brutalmente sencillo: el coche no llega a la autonomía prometida ni siquiera en una prueba estandarizada. Ya no es la queja de un comprador decepcionado. Es un precedente jurídico.

El eléctrico se compró en 2021. Tanto en la documentación del concesionario como en los materiales de Peugeot constaba una autonomía WLTP de 332–341 km. En el uso real, el conductor exprimía unos 160 km — y eso conduciendo principalmente en ciudad, sin agresividad y con el modo Eco activado. El vendedor no reconoció defecto alguno. El caso acabó en los juzgados.

Lo decisivo no fue la emoción, sino una peritación técnica independiente. Por encargo del tribunal, el coche se sometió a condiciones que reproducían el WLTP vigente en 2021. El mejor resultado en banco — 282 km. En torno a un 18 % por debajo del valor mínimo de catálogo. Los jueces consideraron la desviación significativa y aplicaron una lógica ya conocida en los pleitos sobre coches de combustión: si el consumo o la autonomía reales se desvían más de un 10 % respecto a la ficha, hay base para hablar de defecto.

Peugeot e-2008
media.stellantis.com

El intento de echar la culpa al deterioro natural de la batería no se sostuvo. El tribunal estimó que una pérdida razonable en ese escenario rondaría el 2,5 % anual — y la caída detectada superaba con claridad esa cifra. El final era previsible: el vendedor tendrá que recoger el coche y devolver al comprador 33.749,95 euros más intereses. Al cambio actual, cerca de 39.300 dólares.

No conviene estirar la sentencia hasta convertirla en una verdad universal. El tribunal no dijo que cada coche eléctrico tenga que repetir el WLTP en invierno, en autopista o a plena carga. El WLTP sigue siendo una referencia de laboratorio pensada para comparar modelos. Pero cuando un coche falla incluso una prueba cercana a ese estándar, las cifras del fabricante dejan de ser marketing inofensivo — pasan a ser una característica prometida del producto.

Un planteamiento parecido ya se vio en Francia: un tribunal de Toulouse obligó a un concesionario a devolver el dinero de un Peugeot e-Partner que no era capaz de cubrir la ruta anunciada. Allí, además, pesó mucho que el vendedor no le había explicado al cliente con suficiente claridad cómo se aleja la autonomía real de la del catálogo.

Para los compradores, la lección es práctica. Quejarse de que «el coche no llega» funciona mejor con papeles que con sentimiento. Historial de cargas, condiciones de los trayectos, temperatura, kilometraje, estado de la batería, diagnóstico independiente — ese es el kit operativo. Para los concesionarios, la moraleja es aún más simple: vender un eléctrico apoyado solo en una cifra WLTP bonita ha pasado a ser arriesgado.

Esta historia no derriba el WLTP. Lo vuelve más serio. Si la cifra entró en el catálogo, el tribunal tiene ahora todo el derecho a preguntar por qué el coche nunca llegó hasta ella.

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