Su eléctrico puede alimentar una nevera — hasta vaciarse solo

Su eléctrico puede alimentar una nevera — hasta vaciarse solo
A. Krivonosov
Dmitry Yakin
Autor: Dmitry Yakin

Seis eléctricos haciendo de batería gigante. La tecnología funciona, pero cómo la ha cableado cada marca da que pensar.

La función V2L de los coches eléctricos lleva tiempo vendiéndose como una pequeña revolución: el vehículo se convierte en una enorme batería sobre ruedas a la que enchufar una nevera, un taladro, una bomba, una tetera de camping — lo que sea. Suena estupendo. El test del ADAC enseña otra cosa: para llegar al nivel de un simple enchufe de pared, a esta idea le queda mucho camino por delante.

El club automóvil alemán reunió seis eléctricos con V2L a bordo: BMW iX3, BYD Seal, Kia EV5, MG4, Renault 5 y XPeng G9. En seguridad — ninguna queja. Los seis reaccionaron limpiamente a las sobrecargas y los cortocircuitos, cortaron la corriente y salieron ilesos. Volvían a enchufar el adaptador y, en la mayoría, el V2L revive como si nada.

Y entonces empezaron las rarezas. Tras un cortocircuito, el Renault 5 exige un ritual digno de un capítulo entero del manual: desconectar el adaptador, salir del coche y alejar la llave fuera del alcance varios minutos. Pequeño detalle — ese capítulo no existe en el manual. Los técnicos del ADAC tuvieron que deducirlo por su cuenta. Imagínese la escena en una casa de campo a diez kilómetros del taller más cercano: su enchufe sobre ruedas se calla de pronto y usted no tiene ni idea de qué está pasando.

Solo encenderlo ya es un ritual distinto en cada marca. BMW iX3 y XPeng G9 disparan la corriente automáticamente en cuanto se conecta el adaptador. BYD y Kia esperan que se pulse un botón en el propio adaptador. MG manda al usuario a la pantalla multimedia. Renault — pulsación larga. El objetivo es el mismo en todos: sacar 230 voltios de la batería de tracción. El camino — seis marcas, seis rutas distintas, como si sus ingenieros reinventaran el interruptor a la vez.

Pero la verdadera sorpresa estaba escondida en las cifras de consumo. Con el V2L en marcha, los eléctricos analizados se bebían entre 390 y 500 W solo para sus propios sistemas — independientemente de lo que hubiera enchufado. Con una herramienta eléctrica potente, ese gasto extra se pierde en el ruido. ¿Pero con una nevera de camping de 50 W? Entonces la mayor parte de la energía no va a la nevera, sino a mantener el coche despierto.

El ADAC sacó la calculadora: un eléctrico con batería de 60 kWh y unos 450 W de autoconsumo se queda a cero en menos de cinco días y medio — aunque no haya nada enchufado. El V2L es estupendo como toma de emergencia o apáño rápido. Como alimentación permanente de un aparato pequeño, no siempre es la jugada inteligente.

Los mensajes de error son otro dolor de cabeza. El BMW muestra el mismo texto para cualquier fallo: «dispositivo incompatible». Sobrecarga, cortocircuito — misma pantalla. El Kia es más preciso con la sobrecarga, pero ante un cortocircuito aparece un aviso casi idéntico. El BYD está dispuesto a enviar al dueño directo al taller por un error que podría ser mucho menos grave de lo que parece.

La conclusión para el comprador es simple. El V2L es un truco útil, no magia. Le sacará de un apuro en plena naturaleza, en el garaje, durante un apagón, en una obra sin enchufe cerca. Pero no compre un eléctrico por la casilla marcada «V2L incluido» en la ficha técnica — mire la potencia del adaptador, la protección contra el agua, lo intuitivo que es activarlo y cómo de claro explica el coche sus propios fallos.

Un coche eléctrico puede convertirse en un enchufe gigante sobre ruedas. Solo que, por ahora, cada fabricante lo monta según su propio plano — y un idioma común para todos esos enchufes parece aún muy lejos.

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